Hay tantas cosas que sin querer voy guardando,
Tantos recuerdos,
tanto sufrimiento,
tantas palabras de desaliento...
Las memorias se convierten en una espina dolorosa y profunda,
Capaz de inflingir un daño incalculable en las otras personas,
En los corazones nobles, y en los no tan nobles.
Aveces hacen falta palabras cálidas, palabras de aliento, palabras suaves y reconfortantes para volver a llenar aquél vacío que lentamente se va apoderando de un millón de corazones...