Y esa pequeña llama de esperanza se avivó, bastó tan solo un par de miradas, una canción y una sonrisa.
¿Qué me pasa?
Todo en mi interior revolotea cual primavera,
todo lo que se había estado marchitando revivió.
Aquél dolor pequeño que aguardaba en mi corazón por el miedo a perderle se esfumó en el preciso instante en que sus ojos cruzaron con mis ojos y me sonrió.
No puedo pensar en nadie más,
al único que quiero a mi lado, en este momento, eres tú.
¿Cómo has logrado tanto sobre mí?
¿Cómo sin conocerte tanto?
Eres una persona maravillosa, lo sé, lo puedo sentir.
Quiero acercarme más y más, tanto que se que ahora solo verte no es suficiente.
Mirarte de lejos como una vez lo hice, no me basta.
Quiero hablarte, rozar tu piel con mis manos con sutileza,
que mis labios acaricien lentamente la suavidad de los tuyos
y perderme un instante entre tus brazos.
Acércate, dame la oportunidad de acercarme a mi también.
Tengo miedo, claro que si, esto que siento es algo nuevo pero bello a la vez.
Deja que mis sentidos se embriaguen con tu esencia,
que el silencio abandone nuestros labios,
que tus ojos me enamoren más y más.
